Primer día: Social Business Design Lab

Muhammad Yunus fue quien creó el concepto, o al menos lo esparció por el mundo, de microcréditos y empresas sociales. Hoy en día, en todo el mundo, operan una gran cantidad de empresas sociales destinadas a solucionar diferentes tipos de problemas. La oficina central del Banco Grameen y del Yunus Centre, a donde vine a hacer mi pasantía, se encuentran en Dhaka, Bangladesh.

Todos los meses se lleva a cabo una jornada llamada Social Business Design Lab, donde se exponen diferentes emprendimientos, se termina de analizar su viabilidad, se le da consejos a los emprendedores y se los financia. Ya se han financiado más de 742 emprendimientos. Cualquiera puede participar bajo una simple condición “todos son bienvenidos si quieren resolver un problema, no si quieren generar dinero para sí mismos”. El mantra oficial de cualquier emprendimiento social.


La diferencia fundamental entre un emprendimiento social y uno convencional, dice Yunus a la audiencia, la hace el emprendedor. "¿Para qué está trabajando? ¿Quiere hacerse millonario o quiere resolver un problema? Los emprendedores sociales resuelven problemas sociales. Cuando algo te molesta tanto que no puedas tolerarlo, crea un emprendimiento social y trabaja para solucionarlo.” 

La jornada empezó a las 9.30 am en uno de los pisos de Grameen. Se exponen 6 emprendimientos en un lapso de 2 sesiones, ante una mesa larga llena de personas de distintas industrias y varios otros participantes de diferentes lugares. Durante 45 minutos, emprendedores mayoritariamente de zonas rurales de Bangladesh, exponen sus historias, sus ideas y cómo planean llevarlas a cabo. La mayoría son hijos e hijas de mujeres que pertenecen al programa de microcréditos de Grameen.

Antes de empezar la audiencia hay una instancia informal donde Yunus le pide a la audiencia, incluidos los pasantes que estén en ese momento, que se presenten y comenten algo que quisieran compartir, de modo de entrar en clima sabiendo un poco más acerca de las personas que hay alrededor. Una vez que comienza la audiencia y se hace la presentación individual de cada emprendimiento, todos los participantes se dividen en grupos con los emprendedores para rever en profundidad la propuesta y dar consejos. A saber, casi toda la reunión grupal es en bengalí porque los emprendedores no saben inglés, pero un hombre al lado mío se dispuso a traducirme gran parte de ella, incluyéndome en la discusión.

El emprendimiento que analizamos era de Rina, una chica de 26 años, proveniente de un pueblito de Kushtia. Es hija de una prestataria de Grameen y, junto con ella, vende leche que extrae de la vaca que tienen. La propuesta que presentaba era para comprar dos vacas más y poder aumentar la producción de leche. Ya tiene su clientela armada y muchas buenas ideas en caso de que surjan inconvenientes como exceso de oferta y cosas así. El modelo planteado pareciera funcionar bien y las proyecciones son muy optimistas.


Pero más allá de la viabilidad del proyecto, lo más interesante es la perspectiva que se adopta para considerar ese emprendimiento un emprendimiento social. Como había que evaluarlo subjetivamente acerca del éxito financiero y social, le pregunté al hombre sentado al lado mío, desde qué ángulo se considera ese emprendimiento un emprendimiento social y no uno convencional, cuál era el problema que aborda, a lo que me responde: "una vez, hace más de 1400 años, un hombre muy pobre fue hacia mi profeta (Allah) a pedirle dinero. Él le pregunto, ¿qué es lo que posees?, y el mendigo le dijo que sólo tenía una manta. Allah le dijo, ve al mercado, vende esa manta y con ese dinero cómprate comida y un hacha. Luego ve al bosque, corta madera y véndela en el mercado. No vengas a verme hasta dentro de 15 días. A los 15 días, el mendigo volvió y Allah le preguntó cómo le había ido. Éste dijo que le había ido muy bien, que ahora había podido comprarse ropa y tener más dinero”.

Se trata de construir desde lo que se tiene, no desde lo que falta, porque la carencia siempre va a existir y si se abordan los problemas desde esa perspectiva, no va a haber evolución ni progreso. En el caso de Rina, su emprendimiento se considera social desde el hecho de que está generando empleo para ella y su madre, cuando las tasas de desempleo son muy altas en las zonas rurales, y a la vez, aumentando la oferta, seguramente genere más puestos de trabajo y oportunidades para la comunidad.


Pero además de ello, lo más interesante de la jornada, es que cada mes hay un grupo de emprendedores, que probablemente nunca salió de su pueblo, en un escenario con luces, micrófonos, proyecciones, cámaras y toda una audiencia expectante a conocer más acerca de ellos y su trabajo. La mayoría de las personas allí admiran profundamente a Yunus y a lo que está haciendo por el país, y que él, siendo líder mundial en cuanto a temas relacionados a la erradicación de la pobreza, que viaja de un país a otro constantemente, pase toda una mañana y más también, escuchando atentamente a emprendedores de pueblos remotos, que no sólo son generadores de oportunidades sino también grandes ejemplos de perseverancia, no tiene comparación con nada. Ahí es cuando se genera el impacto social. Seguramente esos emprendedores vuelvan a sus pueblos y les cuentan a todos sus amigos y familiares que gracias a todo lo que han hecho, en la mayoría de los casos intuitivamente y a pulmón, fue evaluado y analizado por el profesor Yunus, en Dhaka, con un montón de gente en una sala y personas de más de 70 países presenciándolo en streaming.


Si eso no genera impacto social, ¿qué lo hace?. Es realmente una experiencia interesante e inspiradora ver el entusiasmo y la seguridad con las que cada emprendedor transmite sus ideas y proyectos. Se trata de un empoderamiento impresionante que se genera tanto por la seguridad interna como la externa, que les dice que van por el buen camino. Después de todo, como Yunus también dice, "las personas pobres son como árboles Bonsai. Cuando uno planta la mejor semilla del árbol más alto en una maceta, tenes una réplica del árbol más alto, solo que de un tamaño más pequeño. La semilla en sí no tiene nada de malo, sino que la base donde se plantó no le permite crecer lo suficiente. Todo lo que se necesita para que la gente pobre pueda salir de esa situación es crear un ambiente que los habilite a crecer. Una vez que puedan liberar su energía y creatividad, la pobreza va a desaparecer muy rápidamente."


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© 2018 by Jessica Oyarbide.