¿Para qué vivir?

Hace poco elegí como frase de una campaña una que dice “el secreto de una vida plena consiste en tener más comienzos que finales”. Además de que iba bien con el momento que está atravesando la marca, creo 100% que la vida es así. El 2015 fue, para mí, uno de esos años donde uno mira para atrás y dice “¿realmente hice eso?”. Este año que pasó puedo decir que sentí más claro que nunca cuál es el #propósito por el cual creo estoy acá abajo respirando y viviendo está tomando cada vez más forma.

Un par de días atrás, recordé esta foto y diversos pensamientos empezaron a dar vueltas en mi cabeza. La tomé en el techo de la casa de Johnny. Él era un joven discapacitado que vivía a las afueras de la capital de Catamarca, en una casilla que literalmente era de dos metros por uno y medio, toda hecha con pedazos de madera y bolsas de residuo para aislar un poco el frío ya que de día hacía calor pero todas las noches de invierno caía una helada. Construimos su nueva casa, junto con su familia y sus amigos, durante la construcción de invierno de Techo, y cuando estábamos por terminar, queríamos dejarle algún regalo, o algo, significativo para motivarlo a que siga adelante a pesar las dificultades que estaba atravesando, así que esto fue lo que se me ocurrió.


“¿Qué me motiva a levantarme hoy?”. Es una frase que siempre me repito a mi misma y que cada vez que me siento un poco baja, me la repito. Deci(te)lo en voz alta, ¿qué-me-motiva-a-levantarme-hoy?. Si la respuesta no te satisface... ¿qué estás haciendo para cambiarlo? ¿qué te detiene? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?. Llega al fondo del por qué esa respuesta no te satisface y el día en que te levantes con una respuesta de la que estés completamente segur@ y orgullos@, seguramente vas a sentir que estás yendo por el camino indicado.

¿Alguna vez te pusiste a pensar para qué vivís? Seguro que si. ¿Y qué hiciste con ese pensamiento? ¿Lo diste vuelta un par de veces hasta que te cansó y lo dejaste… o lo desarrollaste?. Yo creo que absolutamente todos en el mundo tenemos un propósito. Los problemas y frustraciones aparecen cuando las personas se convencen de que son “una más”, se abocan a hacer algo que los mantenga contentos y no les haga pensar mucho en algo superior. Desde que era chica me pasaba de estar con personas, en la escuela, por ejemplo, e imaginarme cosas como cómo sería la mejor versión de ellas, cómo serían y qué harían si fueran genuinamente felices, cómo serían si en vez de criticar y excluir se enfocaran en buscar aspectos positivos de los demás e incluirlos, cómo funcionarían los grupos si cada cual aportara lo mejor que tiene y desarrollara más empatía… 

No es una idea muy loca o una manera de pensar muy difícil de desarrollar, sino todo lo contrario. Sé que puede parecer un pensamiento muy John Lennon y que cada cual está en el lugar que está por sus acciones pasadas y que lo único que va a formar el futuro es lo que hagamos acá y ahora, pero… ¿alguna vez se pusieron a pensar en cómo sería la sociedad si cada persona se rigiera por su propósito en la vida? Si se dejara el miedo de lado, la religión y la política dejara de etiquetar a las personas y nos concentráramos en encontrar qué es eso que nos hace únicos, cómo podemos contribuir a la sociedad y cómo ser felices sin disminuir a nadie, ¿no seríamos todos más felices? Para qué, vos, siendo alma, vas a bajar a ocupar un cuerpo, si no tuviera ningún sentido. Para qué vivir si vas a vivir lamentándote. Para qué vivir si vas a encerrarte atrás de miedos. Para qué vivir si te vas a castigar por tus pensamientos. Para qué vivir siendo víctima de tu pasado en vez de construir un futuro a partir de tu presente. Para qué vivir si vas a hacer lo mismo una y otra vez… ¿Para qué vivir?

Todos, absolutamente todos, tenemos un propósito. Están aquellos que lo descubren y viven acorde a él, y aquellos que no se animan a descubrirlo o que lo conocen, pero no se animan a cambiar su vida para vivir acorde él. ¿Qué te hace feliz? ¿Alguna vez te paso de estar tan feliz que te dan ganas de llorar de la felicidad? Escucha-te. Escucha a tu cuerpo, escucha a tu intuición, escucha a tu corazón. En algún lugar dentro tuyo está ese propósito por el que hoy te levantas y durante toda tu vida te va a perseguir y acompañar. Depende de vos si vas de la mano con él o si lo evadís. Pero no te rindas, porque existe. Arriésgate a hacer lo que la voz atrás de tu cabeza te dice, porque te aseguro, que cuando te haces caso y te animas a pisar firme en la incertidumbre, pasa exactamente como dice la canción: “caminante, no hay camino, se hace camino al andar.” Todo lo que hagas hoy, creyendo en vos, lo vas a ver para atrás en el futuro, y te vas a dar cuenta del camino que construiste sin saber que lo estabas haciendo.

Yo me prometí a mi misma que no iba a vivir un día de mi vida sin un propósito por el que vivir. Entendí que no venimos a vivir al pedo, sino que realmente tenemos algo importante por hacer acá abajo y que cuando nos damos cuenta de qué es y nos animamos a jugarnos todo a por ello, todo se alinea. Y eso no significa vivir en una nube de ilusiones donde todo es mágico, sino vivir con los pies en la tierra y la cabeza siguiendo al corazón. Aceptando que hay días mejores que otros, días en que querés gritar de alegría y días en que querés quedarte llorando en tu habitación, pero viviendo, sobre todo, por ese “algo más”. No te digo que pienses en cambiar el mundo, porque eso no lo vas a poder hacer. No quieras cambiar el mundo, cambia vos, sé tu mejor versión, relaciónate con aquellas personas que te elevan, que te admiran, que te apoyan. Cuando hayas cambiado vos, verás como el entorno en el que te relacionas también cambia. Eleva tu propia frecuencia y ahí vas a ver cómo cambia la manera de ver las cosas.

Mis deseos para este 2016 es que vivas tu propósito y te animes a ser y hacer lo que sientas. Si estás en ese camino, te felicito y espero que sigas en él. Sino, ya llegará el momento. Te deseo que te conectes con vos, te puedas mirar al espejo y decirte que te querés. Que te levantes con total orgullo de la persona que sos y que las cosas que no te gustan de vos las puedas cambiar, o aceptar y elevar. Que seas libre de tus miedos, que te arriesgues. Que creas. Que des lo mejor de vos, sin esperar nada a cambio. Que tengas paz en tu interior, porque es el primer paso para que haya paz afuera. Que ames de una manera altruista, que te ames y que ames a todo y todos. Deseo que tengas el coraje de hacerte cargo de lo que haces y lo que dices. Que hagas de este año, un año increíble, porque a fin de cuentas, “no se trata de lo que el mundo tiene para brindarte, sino de lo que tú tienes para brindarle al mundo”.

¡Feliz nuevo comienzo!

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© 2018 by Jessica Oyarbide.