No me exijas mediocridad @ Bangladesh

Generalmente siempre aconsejo que es mejor no tener expectativas acerca de las personas y/o de las situaciones porque al tener expectativas es más fácil decepcionarse… así como también sorprenderse para bien. Esta vez, me tocó encarnar esa frase para comprender cuán difícil es llevarlo a la práctica. Dejé mi pasantía en Yunus Centre el jueves porque hay demasiados factores que confluyeron y demasiadas preguntas abiertas que no considero que valgan la pena invertir tiempo, energía y dinero en resolver. Soy del tipo de personas que se mueven por lo que sienten y al sentir que hay algo que no me huele bien, prefiero tomar distancia.

Transitar un camino fuera de la predecibilidad de la rutina te puede llevar a dar las vueltas más inesperadas de un día para el otro, cómo tomarlo depende de cuán preparado estés y en dónde estés enfocando tu energía e intención. Estas tres semanas en Dhaka fueron un chequeo de la realidad a cachetazos, pero a la vez me abrieron los ojos ante otra perspectiva de la realidad que no sale en las publicaciones más famosas ni gana premios internacionales. No voy a adentrar en detalles ni quiero sesgar la opinión o derribar expectativas de cualquier persona que se encuentre en la misma situación de admiración hacia lo que se sembró en Dhaka y luego se esparció por el mundo, sino que voy a resumir mi experiencia en los siguientes aprendizajes:

- No dejes que tus sueños sean personas. Hay una frase que dice “nunca conozcas a tu héroe”. Ser personas nos hace humanos y ello conlleva una aceptación de la dualidad constante en la que vivimos, luces y sombras, blanco y negro, claro y oscuro. El problema que se genera al idealizar a las personas, muchas veces provoca una negación de esa dualidad y una exacerbación de las cualidades positivas de alguien, lo que no permite tener una visión objetiva, sino lejana de la realidad y construida a partir de lo que nuestra mente quiere ver. El trabajo de aceptación es una de las tareas más difíciles que nos toca aprender, pero es sumamente importante para no decepcionarse y saber tomar los aprendizajes de cada situación. No dejes que tus sueños sean personas en el sentido de proyectar tus ideales en alguien más, sino inspírate por las obras y palabras de quien admires para construir una versión auténtica de tu realidad. Si tu sueño es simplemente conocer a alguien, va a ser limitado, si tu sueño es un propósito, nunca te vas a cansar de alimentarlo.

- La realidad suele ser muy diferente a tu imagen mental, acéptalo. Creo que en parte el entender desde adentro cómo funciona la construcción de una marca te permite comprender cómo funciona el juego entre realidad y la construcción de la imagen de esa realidad. Lo que se dice y lo que se hace, muchas veces es distinto, y eso no está bien ni está mal. Hay tantas versiones de una misma situación como personas en el mundo. Cada cual tiene una interpretación diferente y subjetiva y es muy difícil juzgar qué es verdad y qué es mentira sin tener un panorama completo de lo que sucede… y después de todo, ¿qué es “verdad” y qué es “mentira”?. Aceptar, aprender, discernir, de eso se trata. Toda situación a la que nos enfrentamos tiene un mensaje para dejarnos, depende de cómo uno sea capaz de interpretar ese mensaje.

- Cambia la decepción por motivación. La decepción ante el enfrentarse a situaciones que no podemos cambiar puede tanto llevarte por el camino de resignación como por el de la motivación. No motivación por cambiar lo existente si ya es muy grande, sino por crear algo nuevo a partir de la situación que te indigna o molesta. Lo único que te limita es tu propia mente, todo lo demás se acomoda cuando la intención está bien dirigida y las acciones dirigen a esa intención al lugar que tiene que ir. Por más sólidas que parezcan las estructuras y más cubiertos que parezcan algunos terrenos, siempre hay lugar para sembrar nuevas semillas. Lo positivo de decepcionarse es contar con la capacidad de reconocer que al derribar esa barrera mental de que las cosas no son como uno espera, contamos con la capacidad de empezar de cero sin miedo a tropezar, porque un camino no recorrido es toda una aventura por comenzar.

- Hazle caso a tu instinto. Por algo tenemos eso que se llama intuición, que nos canta las cosas a tiempo y nos permite cambiar de rumbo justo a tiempo. La mente muchas veces lucha con ella para silenciarla y forzar las cosas a su merced, pero lo único verdadero es lo que nos dicta la intuición. Por eso es muy importante hacerle caso, por más que suene ilógico, por más que no quieras, por más que te resignes a seguirla, hacele caso, porque tarde o temprano te vas a dar cuenta que es la antena principal que dicta las cosas a tiempo. No trates de buscarle justificativos, simplemente hazle caso, sin “peros”.

- Rodéate de gente que te potencie, no que te apague. El poder es un arma de doble filo, depende de quien lo ejerza. Hay personas que empeñan su mejor esfuerzo para que nada ni nadie les opaque esa sensación de autoridad que poseen… o los posee. Hay que manejarse con cuidado para no permitir entrar en un círculo de mediocridad generada por la necesidad de otras personas de no querer construir desde lo positivo sino de tener todo bajo control por miedos que generan apego a los roles. Es muy fácil identificar este tipo de comportamiento, sobre todo en grandes corporaciones.

- Aprende a reconocer las intenciones que sostienen las estructuras. Hay muchos casos donde las buenas intenciones generan estructuras sólidas que generan soluciones a problemas, pero no siempre es así. Hay un libro que se llama “fortuna en la base de la pirámide” cuyo autor falleció y nunca se supo si la intención del libro era mostrar el gran potencial de mercado de las personas en la base de la pirámide o si su intención era generar acceso para personas de la base de la pirámide a productos y servicios a los que no pueden acceder por los requisitos y precios del mercado convencional. Robin Hood, quitar un poco a los ricos para darle a los pobres o… ¿Robin Hood al revés? quitarle un poquito a muchos pobres para darle a los ricos.

Cada nueva experiencia definitivamente suma una gran cantidad de aprendizajes. Los cambios de rumbo a veces son necesarios, así que estoy emprendiendo un nuevo camino con la misma intención que me trajo nuevamente a este lado del mundo, trabajar de cerca con emprendedores sociales, entidades de microfinanzas y ONGs que trabajen de manera seria y sustentable y estén realizando impacto en diferentes áreas. Mañana me estoy yendo a Nepal a dar capacitaciones a mujeres que van a vender paneles solares en diferentes comunidades que no cuentan con electricidad. Estoy recopilando casos, contactos y lugares a los que ir una vez terminado ese entrenamiento, así que si conocen proyectos, ONG’s y/o emprendedores sociales que estén haciendo bien las cosas, apreciaría mucho que me contacten con ellos para poder agregarlos a mi itinerario dentro de los próximos meses.

¡Gracias!

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© 2018 by Jessica Oyarbide.