Mi india.

"Todo lo que te digan sobre India es verdad... y lo contrario también." Nunca creí que esta frase era tan cierta, hasta que conocí este increíble país. Me resulta difícil explicar el misticismo con el que uno se encuentra allí, porque tiene que ver con sensaciones tan profundas como personales.


Para mi India es un espejo que te muestra aspectos nuevos sobre vos mismo. Refleja perspectivas distintas de la vida, te incomoda, te pone a prueba y te lleva al rol de observador para que aprendas sobre la aceptación. India es un país en donde la noción de tiempo es otra, en donde si llegas a la hora del rezo a comprar algo, vas a quedar en la última prioridad y está perfecto que así sea. Es un lugar que te lleva a cuestionarte qué es lo importante y cómo vivimos la vida. India es el ser en el hacer.


Mi India tiene que ver con la paciencia. Vivir ahí me volvió mucho más tolerante, compasiva y amorosa, sobre todo conmigo misma. Me puso a prueba mil veces hasta que logré dejar de tener expectativas de todo y seguir con los ojos cerrados a mi intuición. Me enseño a a observar miradas con pureza, sonrisas plegadas de inocencia, un brutal contraste de colores, el significado real de la devoción y una intensidad sin igual. Es un lugar en donde nunca nada es tan grave como para que se vuelva un problema serio y te enseña a surfear en su mar de intensidad, mostrándote que cuando acallas a la mente, el universo entero realmente conspira a tu favor. El principio de la paciencia es la paz interior.


Mi India tiene que ver con la incertidumbre. Un torbellino de estímulos al acecho, que solo cuando la mente está en calma puede sentirse a gusto con ellos y no sentirse abombado. Creo que nunca nadie podría "prepararse bien" para lo que este país es capaz de mostrarte, pero es increíble ver cómo a cada uno le resuena diferente y qué procesos cada cual debe atravesar para sentirse a gusto en la incomodidad. India es un país en donde desde A hacia -> B pueden pasar un sin fin de cosas inesperadas y en cada una de ellas reside una pequeña lección de vida, que solo uno puede interpretar cuando está en calma.


Mi India tiene que ver con las personas. Con la calidez humana ineludible en donde abunda el amor y se demuestra que el dar sin esperar recibir algo a cambio no es una excepción, sino una ley tácita. El corazón de India yace en ello. Las sonrisas de los niños que saludan dentro del Rickshaw, los padres tímidos que te acercan a sus hijos para sacarte una foto, el detallito de regalo que te hacen en los negocios, el té que te sirven mientras esperas, la pasión con la que se hacen las cosas más simples, el orgullo de ser reconocido como "el señor que hace el té" en el puestito de la calle en la esquina... la grandeza de lo simple. Es tan fácil y tan difícil a la vez.


Mi India tiene que ver con el amor. El amor de lo sencillo, de los pequeños gestos, de las acciones solidarias, de los desconocidos, de tratarse bien porque si, de compartir silencios y cruzar miradas, de apreciar la devoción de los rezos, de comprender que no es utópico el creer que las cosas se pueden hacer con amor, desde lo más más más chiquito y lo que pareciera más insignificante, porque desde allí se construyen las bases.






Pero lo más especial de este inmenso país es que existen tantas visiones como personas en el mismo. Mi #India es así. La de otros quizás sea distinta, pero si hay algo que vale la pena es evitar sesgarse y animarse a experimentar qué refleja este espejo en vos.

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© 2018 by Jessica Oyarbide.