Hare Krishna

Iskcon Temple es un templo que promueve la conciencia de Krishna, la Suprema Personalidad de Dios. Buscan el bienestar de la sociedad a partir de conocer a Dios y guiarse por ciertos principios espirituales. Hare Krishna es un mantra que utilizan los hindúes para honrar a Krishna. Vivo a dos cuadras del templo. Me llamó tanto la atención desde el primer día, que cargué la mochila y salí para allá...

Después de varias escaleras, dejé mis zapatillas y subí al templo. Por primera vez desde que llegué a esta ciudad, el olor me sorprendió gratamente. Estando todos sentados en el suelo, varios grupos de personas separaban pétalos de flores de sus cabos, y muchas otras cantaban la oración “Hare Krishna” junto a alguien que guiaba. Había cientos de bolsas de flores para separar – después entendí para qué – por lo que el olor a flores llenaba el templo. 


La cantidad de colores que vi en los altares despertó mi curiosidad. Cada uno representaba a Krishna y sus distintos avatares, y estaban llenos de flores de todo tipo. Al pie de los mismos, hay cajas de vidrio y madera, donde la gente puede hacer sus donaciones, “directamente a los dioses”. Cobra sentido lo que me dijeron el otro día en el trabajo: “se invierte más dinero en honrar a los dioses que en obras”. Hacia atrás de los altares hay una galería de arte, donde hay varias imágenes de las distintas reencarnaciones de Krishna, cada una con distinto simbolismo y mensaje.


Cuando salí del templo noté que había varias telas de colores que convergían encima de una estatua. Alrededor de la misma, en el suelo, había varios dibujos de flores de loto, dispuestos en filas circulares, y de distintos colores. Hacía tanto calor que decidí sentarme un rato a observar.


Vi que una nena estaba parada sobre uno de los dibujos de la flor. Oraba algo para sí misma, y avanzaba hacia el siguiente dibujo. Al rato, se sumo otra nena, pero esta vez cantando: “Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare, Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare”. Me vio sentada, me saludó, y se perdió en la mitad de la oración, por lo que volvió a empezar, esta vez con su mamá. Ambas cantaban, se reían, y me saludaban sonriendo. Es muy común acá que los extranjeros les llamen la atención. Es muy loco, pero por cada sonrisa que das, recibís 50. Está bien que por cada extranjero hay 300 Indios, pero no le niegan una sonrisa absolutamente a nadie.



Se empezó a sumar más gente al lugar para realizar sus rezos. Todos comenzaban desde la fila más externa, hasta la interna, finalizando el ritual con un saludo a la figura del medio y la entrega de una flor. Cada nene que se sumaba, me miraba y se reía, le avisaban a sus hermanos más grandes y en un intento de disimulo, me sacaban fotos. Los más sutiles te piden que sonrías o que te saques fotos con sus hijos. Es raro, pero en cierta manera está bueno, te podes sentir Claudia Schiffer con muy poco (ja).


Como se estaba colmando de gente, seguí mi rumbo. En otro lado del templo hay una gran pileta con una imagen enorme de Krishna. A sus pies, filas de flores naranjas atraviesan toda la pileta, formando figuras, que son rellenadas por pétalos (de las flores que la gente separa de sus cabos allá arriba en el templo). La fusión de colores, sumado a los arreglos fuera de la pileta, hacen un contraste increíble.





La visita al Templo me hizo pensar en las Iglesias. Ambos honran al mismo Dios, con distinto nombre. Pero en vez de mostrar sufrimiento, dolor y sacrificio, las imágenes acá representan alegría, enseñanzas a través de cada reencarnación, y vida.


El concepto de reencarnación es muy fuerte en esta parte del mundo. El desapego y las buenas intenciones en el accionar, van a determinar lo que suceda en tus próximas vidas. Por eso es importante actuar de buena fé, desapegándose de prejuicios y de malos pensamientos. No existe tal cosa como el confesionario, donde se pueden eliminar las culpas y continuar perfectamente. Cada acto que generes, bueno o malo, tiene un aprendizaje y una consecuencia por descubrir. De nada sirve arrepentirse e ignorar cuando algo no está bien. Está en el actor comprender y aprender, para disponerse a actuar en el futuro.

El karma es básicamente eso: todo lo que das, vuelve. En esta vida, o en la próxima, pero vuelve. Acá no hay “confesionarios”, básicamente porque lavar culpas no es lo mismo que compensarlas. Para eliminar el mal karma de esta vida y de las anteriores, se disponen a llevar a cabo una vida espiritual, actuar en pos de sentirse auto realizados y honrar a los dioses: Hare Krishna.

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© 2018 by Jessica Oyarbide.