Explorando Punjab

21 de febrero de 2014. Saliendo de Delhi a Amritsar: – 09:00 pm: Ningún Auto Rickshaw quiere llevarnos a la parada de bondis de Red Fort. – 09:15 pm: 2 cyclerickshaws nos llevan a la parada de Taxis, donde pretenden cobrarnos tres veces más de lo que corresponden, sin ánimos de negociar. – 09:20 pm: los cuatro subidos en un autorickshaw donde el conductor no tiene la más p*** idea de dónde es el lugar y le pregunta a 4 personas más. Prendemos Google Maps.

– 09:40 pm: debemos estar en 5' minutos en Google Maps marca, y estamos a 20 minutos del lugar, el Auto frena a cargar gas. Ok. – 09:50 pm: a toda velocidad y con música al taco, haciéndole filo a los colectivos, salimos hacia la parada del colectivo. – 10:05 pm: llegamos al punto que Google Maps marca y, claramente, no había nada. Ok, llamamos al señor que maneja el colectivo que tenemos que tomar, porque en India cuando uno reserva un pasaje te mandan un SMS con los datos del conductor, y el conductor del colectivo muy amablemente le explica al nuestro cómo llegar. – 10:20 pm: finalmente llegamos, un hombrecito se nos cuelga del auto señalándonos a dónde ir, encontramos al resto del grupo y subimos.


Al rato arranca, estamos yendo a #Punjab. Alrededor, hombres con turbantes. En la televisión del colectivo, una película hiper vieja con música al taco, o sea que si sos de sueño difícil...jodete. Tirando movimientos #Punjabi/Bollywood desde el asiento, mientras la gente de atrás se ríe, salimos de Delhi nuevamente.

Llegamos a #Amritsar a la mañana temprano y con hambre, así que el conductor que luego nos acompañaría durante todo el día, nos llevó al restaurante “number 1″ para empezar el día con un poco de Chilli y #Chai. Empezamos el recorrido por templos, donde había uno muy extraño, como si fuera un laberinto donde vas pasando por varios lugares, incluyendo recorridos con agua, estatuas rockeras, cuevas y salas con espejos. Ese tipo de cosas que se encuentran en India, digamos.


Después de recorrer un museo con jardines de estilo inglés, salimos hacia el atractivo de la ciudad: el Golden Temple. De manera similar, pero en menor escala, a cuando uno cruza la primer entrada del Taj Mahal y lo ve entero por primera vez, la primera sensación es de...“wow” y ojo aguado. El Golden Temple es un templo Sikh, que contiene la escritura sagrada de esta religión. El templo está abierto a cualquier persona, sin importar la religión, nacionalidad, sexo o color, siempre y cuando uno cumpla las reglas de cubrirse la cabeza, no usar zapatos y vestirse adecuadamente, puede visitarlo y quedarse ahí todo el tiempo que quiera. Donaciones de todo el mundo llegan para el mantenimiento del templo donde todos los días, centenas de voluntarios, lo pulen para que su estructura dorada brille. Si bien el templo no es exactamente el mismo que cuando lo construyeron en el siglo XVI, debido a un ataque de parte de Indira Gandhi (que le terminó costando la vida), y la posterior reconstrucción por parte de su hijo, que fue removida y realizada nuevamente por la comunidad Sikh, es increíble.

El interior está hecho con sumo detalle, pinturas, paredes de mármol y piedras preciosas puestas pieza por pieza, formando figuras en las paredes, que a quienes conocen un poco de matemática sagrada seguramente los emociona bastante. Dentro del templo, los devotos cantan, lloran y ríen practicando sus ritos, generando un ambiente increíble plagado de amor, donde no es difícil piantar un lagrimón.


Cuando volvimos de noche al templo, tuvimos la oportunidad de ver cómo arropaban, cantando, a la “carroza” donde transportarían las escrituras sagradas desde adentro del templo hacia el lugar donde la guardan, hecho que repiten todos los días al atardecer y al amanecer. Siendo el libro más sagrado de la comunidad Sikh alrededor del mundo, ellos mismos nos invitaban a acercarnos para ver y que saquemos fotos. Más allá de las barreras culturales, religiosas, físicas o mentales que pudieran separarnos, insistían en hacernos parte de la celebración, en integrarnos en el festejo y hacerlo a uno sentir que también pertenece. Estar inmerso en un ritual tan importante para toda una comunidad religiosa, sin ningún tipo de restricciones y con la intención de que todos vivan esa sensación generada por la mezcla de emociones grupales, sin dudas te moviliza y emociona.


Por fuera, el templo está rodeado por agua, que la llaman “piscina de néctar” o Amritsar (de ahí proviene el nombre de la ciudad), donde cientos de personas se bañan cada día. Está abierto las 24 hs, y en los alrededores hay familias enteras que pasan la noche. El templo está rodeado por un complejo enorme donde sirven comida gratis – y muy buena – y dan alojamiento a cientos de personas, incluyendo un espacio privado para extranjeros donde te cuidan durante la noche. Todo gratis, lo único que te piden es colaborar con una donación. Si uno quiere, también puede ir a visitar las cocinas, donde los cocineros hasta te piden que les saques fotos, posan, y te hacen revolver las ollas de Chai donde, literalmente, uno entra perfectamente.


Los cientos de voluntarios que mantienen el lugar, hacen que todo se vea perfecto. Si hay algo que se respira en ese lugar es #amor. Simplemente eso. Amor puro e incondicional. De no esperar nada a cambio, de tener la #intención de que otros experimenten lo mismo que uno, de ser parte del todo. Yo soy vos, él soy yo, nosotros somos. Somos todos lo mismo y eso es lo que el Golden Temple pregona. Somos amor y haciendo el bien por el otro, hago el bien por mí.


El slogan del país es “India Increíble”, y cada ciudad que uno conoce, lo reafirma más. Desde la manera en que cada uno vivencia sus creencias, hasta el nacionalismo pasional que demuestran en el show que realizan en la frontera con Pakistan, Amritsar demuestra ser completamente increíble también. El ambiente parece súper festivo y alegre, y lo suman a uno a esa ola con tanta buena vibra, que contagia.

Algo así debe sentirse cuando te acosan los paparazzis

Pasamos el siguiente día en Chandigarh, ciudad que planearon con el objetivo de ser la capital de Punjab. Es extremadamente organizada, súper limpia y prolija. Tanto que hasta respetan los semáforos, el carril por el que cada uno circula y frenan para que cruces la calle. Y TODO eso, en #India. Increíble, de nuevo. Supuestamente tiene la mayor concentración de obras de Le Corbusier, por si les interesa a los arquitectos, y tiene varios parques súper prolijos en donde se puede ir a descansar un rato. Por supuesto que acatándose al hecho de que van a estar súper poblados y que probablemente veas 1 de cada 300 personas extranjeras, por lo cual el hecho de ser diferente probablemente llame la atención de varios.


Si dicen que el mundo es un libro abierto, India debería ser catalogada como enciclopedia. Tantas #religiones, historia, contrastes y sorpresas que te esperan en cada nuevo viaje, suman páginas y páginas de experiencias.  Lo único complicado de seguir conociendo es que se hace cada vez más difícil poder juzgar cuáles ciudades entran en el top 5 de preferidas…

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© 2018 by Jessica Oyarbide.